ALGUNOS CONSEJOS PARA FOMENTAR LA LECTURA Y QUE NO SEA UN TORMENTO
Errores de velocidad lectora



¿Qué nivel de lectura tienen los niños hoy día?
Bueno, muchos niños no saben leer, pero hay otro problema creciente que debemos enfrentar en este país. Cada vez hay más niños que pueden leer pero no lo hacen. Creo que en el proceso de aprender a leer, los niños se desmotivan.
Hay muchas cosas que los distraen. Los niños no viven en cabañas de madera donde lo único que se puede hacer es leer. Puede ser una combinación de mirar demasiada televisión en casa y tener que hacer muchos ejercicios aburridos en la escuela.
Una vez que los niños pierden el interés en la lectura, es difícil recuperarlo.
La motivación para leer también tiende a disminuir a medida que los niños crecen. Leer es como cualquier otra destreza. Si no practicas, no lograrás desarrollar el vocabulario, las habilidades y la facilidad. No podrás leer con rapidez.
Para algunos estudiantes de preparatoria, tener que leer un capítulo de un libro de texto es como escalar una montaña, pese a que son buenos lectores.
¿Cómo pueden hacer los padres para reconocer la diferencia entre un niño emocionalmente desmotivado para leer y un niño con problemas de aprendizaje?
Vayan a la biblioteca y pidan libros que sean adecuados para la edad de su hijo. ¿El niño puede leer ese material? ¿Lo entiende y puede conversar con ustedes sobre el material?
¿Su hijo muestra síntomas de que algo no está bien? Si los niños se quejan de dolor de estómago, no les gusta ir a la escuela o no hay nada que les guste leer, es probable que tengan dificultades.
Si invierten las letras b y las d cuando copian, eso puede ser un indicador de un problema visual, especialmente si continúa hasta fines del primer grado.
¿Cómo pueden incentivar los padres a sus hijos para que lean en casa cuando tienen dificultad para leer en la escuela?
Todo depende de cómo se haga. Intente hacerlo de manera relajada y discreta durante una parte breve del día. Comparta algo de lo que está leyendo usted. Lea en voz alta alguna parte interesante o divertida de un libro que esté leyendo. Atrape la atención de su hijo con un libro de adivinanzas para niños, un párrafo de una revista de deportes como Sports Illustrated o un artículo del periódico.
Demuestre cómo usted lo disfruta. Hágalo realmente breve y fácil. No conviene que sea severo con esta actividad, en especial si su hijo está desmotivado en la escuela.
Para los niños que han perdido la motivación para leer, el camino de regreso es leyendo material que les resulte sumamente interesante. Lo más probable es que su hijo hasta tenga que disociar lo que hace en la escuela con el acto de leer algo por placer.
Pida en la biblioteca que le recomienden material adecuado para la edad de su hijo y que sea de gran interés, y comparta algunos fragmentos divertidos. Si a su hijo le gusta una película, llévele el libro. Concéntrese en sus intereses.
¿Qué es lo que no deberían hacer los padres cuando leen con sus hijos?
Nunca me olvido de esta historia. Había una mujer sentada detrás de mí en el avión leyendo con su hijo. Escucharlo leer era insoportable. El niño se trababa más de lo que leía; le resultaba realmente una tortura.
Lo que se debe hacer en esa situación es leerle al niño primero y luego leer juntos. Muchos padres creen que la dificultad para leer es algo normal, que debería ser difícil y que así es cómo se aprende. Eso es lo primero que deseo borrar de la mente de las personas.
Se supone que el niño debe sentirse bien al leer. Cuando lo logre, se transformará en lector. Todos repetimos las cosas que nos dan placer.
¿Cómo logró que en su clase leer sea una actividad divertida para los niños?
Yo realmente tenía la convicción de que todos aprendemos y procesamos la información de manera diferente. Comencé a experimentar con nuevos métodos de lectura en la clase.
Hacía que los niños dictaran o escribieran historias sencillas. Los grababa: hablando despacio y dejaba algunos minutos que valieran la pena en cada lado de la cinta. Luego, creaba juegos usando las palabras de sus cuentos. Los niños tenían que hacer coincidir las palabras con las imágenes. Jugaban al bingo y a las cartas con las palabras. Trataba que leer fuera divertido. Y de repente sucedió algo realmente sorprendente: todos los niños empezaron a leer.
¿Qué palabras de aliento puede darles a los padres de niños con dificultades para leer?
Deseo que tengan esperanza. Si sus hijos tienen dificultades, hay estrategias que pueden usar para ayudarlos. Claro que es más fácil si el maestro/a de su hijo se encarga del problema, pero los padres pueden acercar la lectura de maneras que pueden tener un gran resultado.
(http://www.colorincolorado.org/es/articulo/cuando-los-ni%C3%B1os-detestan-leer)
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Qué podemos hacer para que lean
- Que nos vean leer. El ejemplo es, en educación, el argumento más convincente porque posibilita la imitación, animando al niño o la niña a hacer aquello que hace una persona que tiene prestigio para ella como es su padre o su madre. Además, si yo no leo, ¿cómo voy a decir a mi hijo que leer es muy divertido? ¡Si no me ve leer nunca! Como no es tonto me preguntará: “¿A tí no te gusta divertirte?” O pensará: “Dice eso para que lea, pero no es verdad, leer es aburridísimo”. Y no leerá.
- Leerle nosotros. Es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz. Sobretodo, con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta gran esfuerzo hacerlo, con repeticiones de palabras o de sílabas, sustituyendo unas letras por otras, que les impide entender el mensaje y comunicarse con el libro. Leer así es aburridísimo. Es como leer en un idioma que no comprendes, y no hay persona humana que pueda leer más de dos minutos en un lenguaje que no entiende. Pero al leerles nosotros, comprenden el mensaje, por lo que disfrutan con lo que oyen, están atentos y se dan cuenta de que en aquellas páginas hay historias divertidas que valen la pena. La lectura constante, gratis, como un regalo, sin pedir nada a cambio y con amor del adulto siempre despierta el interés y las ganas de leer a medio y largo plazo.
- Contarles cuentos e historias. Es otra actividad que encanta a los niños de estas edades, aumenta el vocabulario y desarrolla la imaginación además de incrementar los lazos afectivos entre padres e hijos. Contar cuentos no es fácil y a veces nos sentimos un poco torpes, pero se puede aprender con un poco de esfuerzo. Hay estupendos libros que dan muy buenas ideas y tienen cuentos tanto tradicionales como modernos…. y también dos excelentes artículos sobre este tema en Solohijos: El poder de los cuentos y Cómo contar cuentos.
- Leer con ellos. Cuando el tutor/a nos dice que a nuestro hijo le cuesta leer y debe “practicar” en casa, no lo hará si lo dejamos solo ante el libro en su habitación. En estos momentos necesita nuestra ayuda y nuestro apoyo para que ejercite durante 10 minutos cada día. Leer con ellos supone, por ejemplo, repartirnos la página, llegando a un pacto: “Yo leo el primer párrafo y tú el segundo, ¿vale?”. Leer con ellos requiere que nuestra actitud sea positiva, nunca crítica con sus errores, porque él se ha de sentir cómodo y, lo más importante, con ganas de leer al día siguiente otra vez. Si tiene dificultades para descifrar una palabra se le dice entera sin más, sin esperar a que él haga un gran esfuerzo de análisis que lo agote. Cuando lea una palabra por otra, por ejemplo, “camino” por “camión”, se le puede decir: “Es verdad, podría decir camino porque empieza igual y se parecen mucho, pero dice camión”, porque es importante justificar siempre sus errores que nunca son voluntarios. Y por último, una regla de oro: siempre un poco menos. Es mucho mejor hacer dos sesiones de cinco minutos que una de quince.
- Suscribirlos a revistas infantiles y juveniles. Pocas personas hay que al llegar a casa y pasar ante el buzón, no miren a ver si tienen algo para ellos. Recibir correspondencia a nombre de uno es agradable. Los niños lo ven y sienten un poquito de envidia de que las cartas sean siempre para sus mayores. Por eso, suscribirlos tanto en centros comerciales que les manden libretos de publicidad a su nombre, como a revistas como “Leo, leo”, que mensualmente les mandan un libro a su nombre les hace bastante ilusión y les anima a leer.
- Explicarles algún pasaje que nos parezca adecuado del libro que estamos leyendo nosotros. Animar a la lectura es mover la voluntad del niño hacia una actividad que se supone placentera y agradable. Por eso comunicarles y hacerles partícipes de nuestras satisfacciones es demostrarle que leer es divertido y apasionante.
- Respetar sus derechos como lector. Daniel Pennac, en su libro Como una novela, expone los diez derechos del lector, entre los que destacaría en estas edades el derecho a leer lo que le guste (aunque no sea de gran calidad literaria), el derecho a no terminar un libro (¿tú acabas una novela que te aburre?), el derecho a saltarse páginas, a leer en voz alta y a callarnos (¿a tí te gusta que te pregunten qué has entendido del libro que estás leyendo?).
- Acompañarlos a las librerías a ver libros. Afortunadamente, cada vez hay más libros atractivos para los niños y más librerías especializadas para ellos o con secciones de literatura infantil y juvenil. Siempre respetando sus derechos conviene llevarlos de vez en cuando a ver libros, aunque no siempre compren. Tienen, como nosotros, el derecho a no comprar y nosotros la obligación de respetarlo. Pero es muy bueno que miren y desarrollen su curiosidad.
- Animarlos a escribir. Siempre que escribimos, necesariamente leemos. Por eso los niños que tienen dificultades para leer, si escriben a sus amigos en verano, confeccionan notas, hacen rótulos en su habitación, etc., están leyendo y desarrollando su capacidad para leer más deprisa y con menos esfuerzo
(http://www.solohijos.com/web/como-animar-a-la-lectura-a-tu-hijo-de-primaria/)
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Consejos de Psicólogos infantiles:
- Presentar los libros a los niños. Antes de comenzar la lectura, el adulto puede mostrarles la portada, leerles el título, el nombre del autor y del ilustrador. Preguntarles si se imaginan de qué se trata el cuento, si lo leyeron antes, cómo se imaginan que será.
- Si el libro tiene una dedicatoria, mostrarla a los chicos. A muchos les interesan y conmueven estas dedicatorias. Cuando se señala a los niños estos aspectos, ellos empiezan a utilizarlos en sus propios escritos.
- Durante la lectura, recurrir a gestos y movimientos corporales y utilizar diferentes tonos de voz que vayan creando un “clima” y transmitiendo los sentimientos de los personajes. Enfatizar ciertas palabras, dramatizar eventos, representar las emociones de los personajes con expresiones faciales y movimientos del cuerpo, reproducir los sonidos de los animales o los ruidos del ambiente, son estrategias muy efectivas. A los chicos les encanta sentir la acción de lo que ocurre en la historia. Además, esto permitirá que comprendan las historias, se introduzcan en el clima y en el mundo de los personajes.
- Si es necesario, explicar las palabras que no conocen. Uno de los objetivos de la lectura en voz alta, es que los chicos comprendan el significado de la historia y la disfruten. Por ello, si se presentan palabras que los chicos desconocen, se puede explicar su significado brevemente y continuar con la lectura.
- Estar atento a las reacciones de los chicos. Esto permitirá seguir adelante o detenerse en algún pasaje del libro para dejarlos hacer un comentario, mostrarles ilustraciones, etc.
- Asegurarse de que los niños estén interesados en el libro. Si los niños no están escuchando o respondiendo con entusiasmo a la lectura, es importante no obligarlos a permanecer sentados escuchando 2 ó 3 cuentos. El adulto puede hacer con ellos otra actividad, como por ejemplo, representar el relato en papel, relacionar la historia con algún elemento familiar para los chicos, y retomar la lectura más tarde.
- Mostrar las ilustraciones de los libros y conversar sobre ellas. Girar el libro de modo que los chicos puedan ver las ilustraciones, conversar acerca de ellas, ayudarlos a encontrar los nombres para las cosas que ven en las ilustraciones, son estrategias para que los niños se sientan parte de la historia, y participen del proceso de lectura.
- Conversar con los niños sobre las historias a medida que leen y al concluirlas. Realizar preguntas a los niños acerca de la historia, por ejemplo: ¿Qué piensan de tal o cual personaje?, ¿Qué creen ellos que pasará luego?, ¿Han visitado ustedes un lugar que se parezca a éste?, ¿Han visto animales como los que aparecen en el libro? De todos modos, hay que tener en cuenta que conversar es importante, pero también es necesario mantener el hilo de la historia para que los chicos puedan entenderla.
- Permitirles hacer preguntas. Los niños necesitan oír para comprender el cuento, pero también deben sentirse en confianza para hacer preguntas o comentarios sobre la lectura.
- Relacionar la historia con las propias experiencias de vida de los chicos. Es importante estimular a los niños a pensar acerca de cómo pueden conectar la historia con sus propias experiencias. ¿Los personajes se parecen a alguno de su familia? ¿Alguna vez hicieron lo que hizo el personaje? ¿Conocen un lugar parecido al escenario donde transcurre la historia?
- Dramatiza el cuento mientras el lo lee. Esto les ayudará a mantener la atención y el interés en la narración, además de muy divertido para él, lo será para ti.
- Utilizar en algunas ocasiones muñecos o títeres para presentar los cuentos o para contarlos. Puede ser una forma divertida de atraer la atención de los chicos.
- Terminar las historias. A los chicos les gusta sentir que algo ha sido iniciado y finalizado. Es importante que el adulto que lee, se asegure de terminar el cuento que está compartiendo con ellos, y les dé la oportunidad para conversar acerca de la historia. Puede proponerle que de al menos 2 finales diferentes al cuento.
- Tener buena predisposición para contar los mismos cuentos una y otra vez. A los chicos más chicos, les encanta que les cuenten las mismas historias varias veces, por eso es importante tener paciencia y comprender este deseo.
- Al terminar de leer un cuento, conversar con los chicos acerca de lo que leyeron. Esta conversación deberá parecerse a aquella que mantienen dos amigos acerca de algo que han experimentado juntos. Es importante evitar que los chicos perciban este momento como un examen. Éstas son algunas preguntas que pueden orientar su conversación: ¿Qué me recuerda esta historia?, ¿Qué me pareció el final?, ¿Qué dudas me quedaron acerca de los personajes?, ¿Cuál fue la parte que más me divirtió?, ¿Qué fue lo que menos me gustó de la historia?, ¿Qué le cambiaría?
- Libros propios de la edad:
Los niños de esta edad se sienten orgullosos por sus logros. A muchos les gusta leer historias o cuentos sobre niños pequeños como ellos con experiencias similares.
Por su curiosidad, también les interesan los libros con información sobre diferentes temas, con datos y explicaciones.
Disfrutan de historias con una trama simple que ellos puedan volver a contar con sus propias palabras.
También les gustan los libros con patrones de rimas repetitivas y predecibles, que les permitan participar en la lectura.
Como están aprendiendo a escuchar y a comprender, es recomendable leerles libros más extensos con ilustraciones y también libros con capítulos para leer en varios encuentros.
Juegos de motivación a la lectura:
Él lee, los demás interpretan.
Es divertido para nuestros pequeños ver como los papá u otros componentes de la familia dramatizan o escenifican lo que el lee. Es una buena forma de convertir en juego el momento de la lectura.
Instrucciones para hacer manualidades o recetas de cocina.
Invita a tu hijo a seguir unas instrucciones para preparar una tarta o elaborar una manualidad, la lectura formará parte del proceso de forma natural y divertida.
Buscamos letras
Por turnos con el niño puedeis esconder papelitos con algunas letras en diferentes lugares de la habitación. Mientras que uno esta buscando papelitos, el otro puede ayudar diciendo: “Frío-frío, Como el agua del río” o “Caliente –caliente como el agua ardiente.” Cuando encuentran el papelito se debe nombrar la letra. Al encontrar todos podemos formar palabras.
Cantamos vocales
Primero necesitan preparar una tabla chica con vocales. Ahora pueden revisar cuanto tiempo el niño puede cantar una vocal (fijándose en la letra): a-a-a-aaaaaaaaaaaaaaaaaaao-o-o-oooooooooooooooo…..
Pueden hacer un concurso entre las personas: quien puede cantar una letra más tiempo. También pueden hacer lo siguiente , una persona va mostrado las letra en una pizarra , la otra persona va cantado la letra según se va indicando: oooo-uuuuuuuuuuuuu-aaaaaaaaaaaaa-eee-iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-aa-iiii.
Escribimos letras en espalda
Una persona escribe grandes letras con un dedo en la espalda de otra persona. Objetivo del primero es adivinar cual letra es.
El Gato y Los Ratones
Una persona será gato, otras ratones. Ratones tienen casitas, donde pueden ocultarse, estas son círculos de papel con diferentes letras en el piso. Cuando gato sale a cazar ratones ellos pueden ocultarse solo en casa con una letra nombrada por gato antes. Para ocultarse es suficiente estar cerca de la letra o poner un pie en papelito. Usted puede incluir algunos momentos de teatro para que el juego sea más emocionante.
Constructor de las letras.
Prepara las piezas de letras para ser construidas, para eso pueden usar cartulina o goma-eva: Con estas pocas piezas se pueden construir cualquier letra:
Modelamos letras con plastilina.
Es muy divertido modelar con plasticina, por eso pueden modelar letras que son más difíciles de memorizar. Como base para las letras pueden usar la cartulina.
“Memorice” las silabas.
Necesita preparar cuadritos de cartulina con silabas, 2 veces cada sílaba. Puede empezar con 5-10 silabas depende de la edad del niño. Con tiempo suba la cantidad de los sílabas. Las sílabas se mezclan y ponen el lado con silabas abajo. Por turnos niños dan vuelta 2 sílabas nombrando (con ayuda de adulto) a cado una, si no son los mismos , dar vuelta otra vez . Quien abre los dos iguales, la toma. Objetivo de cada persona es encontrar más parejas. Al fin pueden contar las parejas y ver quien tiene más.
“Tren” de silabas.
Con mismas cuadraditos con silabas pueden construir un “tren”. Necesito elegir una vocal. Esa vocal será tren, y todos silabas con esa vocal necesito juntar en una fila como las coches. Después pueden “leer” tren – nombrar todos las sílabas.
Edificio de sílabas.
En una hoja de papel necesita pintar un edificio de muchos cuadritos como pisos. En el piso de techo se ponen vocales en cada cuadrito, en la primera línea vertical las consonantes. En los otros cuartitos van vivir las sílabas, la que son dos letras juntas: consonante de línea Horizontal y vocal de línea vertical.
Adivina las Letras
Dibujamos en una hoja, partes de las letras , de modo que el niño pueda adivinar, que letra es y completar el dibujo.
Notas Secretas
Déjale notas por la casa escondida de cosas cotiadianas y positivas que pueda leer.
(http://xn--pequeospensadores-jxb.es/2011/actividades-de-pensamiento-creativo/actividad-juegos-de-motivacion-a-la-lectura/)
Errores de velocidad lectora
Leer muy deprisa produce errores de exactitud. Leer con excesiva lentitud dificulta
la comprensión. Bajo esta dimensión de la velocidad en la lectura se encuadran los
siguientes errores o dificultades:
Silabeo. Consiste en leer sílaba a sílaba. Se trata de una lectura fragmentada
de la palabra que lleva a una intermitencia monocorde con ausencia de fluidez
y de estructuración rítmica de la frase. Un excesivo número de fijaciones
oculares propicia que no se abarquen más sílabas o la palabra entera de un
solo “golpe de vista”.
Denegación. Es definida como un tipo especial de omisión pero intencional o
deliberada. Al encontrar el lector o lectora excesiva dificultad en su lectura
opta por omitir su lectura después de haberse detenido durante unos
instantes para intentar decodificarla.
Lectura mecánica veloz. Consiste en imprimir una excesiva velocidad que
imposibilita o impide una comprensión del texto con el consiguiente deterioro
de la calidad lectora.
Ralentización por exceso de fijaciones. Cuantas más fijaciones oculares se
realicen en cada renglón habrá menor velocidad lectora. Se entiende por
fijación ocular a la detención del ojo en cada salto o intervalo de lectura. Los
lectores y lectoras poco expertos suelen realizar una fijación ocular por cada
palabra, de modo que se “detienen” a leer tantas veces como palabras
contenga el renglón.
Vocalización. Se denomina también labialización y consiste en la repetición
verbal de las palabras a medida que se va leyendo. Existe vocalización
completa cuando se realiza una réplica labial íntegra, palabra a palabra de lo
que lee silenciosamente y vocalización incompleta cuando la labialización se
da ocasionalmente.
Subvocalización. Consiste en pronunciar mentalmente las palabras que se
van leyendo.
Señalado. Constituye un hábito de apoyo indicador para guiar o direccional la
lectura. Suele hacerse utilizando el dedo o el lápiz para “no perderse” en los
renglones.
Regresión. Este defecto lector consiste en la relectura de palabras y frases
debido a los errores cometidos en la primera lectura o en pérdidas de la
fijación ocular.
Otras dificultades lectoras que inciden en la velocidad son los cambios de
líneas (perderse entre renglones) por problemas del dominio visual y los
movimientos de cabeza o hábito de mover la cabeza desplazando
acompasadamente hacia la derecha a medida que se va leyendo, en lugar de
desplazar únicamente los ojos.
1°Primaria
|
2° Primaria
|
3° Primaria
|
4° Primaria
|
5° Primaria
|
|||
MUY RAPIDA
|
56
|
84
|
112
|
MUY RAPIDA
|
SOBRE
|
140
|
168
|
RAPIDA
|
47-55
|
74-83
|
100-111
|
RAPIDA
|
NOT
|
125-139
|
150-167
|
MEDIANA
|
38-46
|
64-73
|
88-99
|
MEDIANA
|
BIEN
|
111-124
|
136-149
|
LENTA
MEDIANA
|
29-37
|
54-63
|
76-87
|
LENTA
MEDIANA
|
SUFI
|
97-110
|
120-135
|
LENTA
|
22-28
|
43-53
|
64-75
|
LENTA
|
INSU
|
85-96
|
104-119
|
MUY LENTA
|
21
|
42
|
63
|
MUY LENTA
|
INSU
|
84
|
103
|


La velocidad lectora se puede definir como el número de palabras leídas correctamente durante un minuto; pero como las palabras se pueden leer en silencio o en voz alta, las velocidades serán totalmente distintas según el tipo de lectura que se realice así como las formas de medirlas.
La lectura en silencio siempre será más rápida que la oral ya que los procesos involucran texto-ojo-cerebro y la forma de medirla es más compleja y sus resultados se basan más en la comprensión del texto que en el acto decodificador.
La lectura oral o en voz alta es, en relación a la lectura silenciosa, menos rápida porque los procesos involucrados en la lectura aumentan: texto-ojo-cerebro-articulación-audición-cerebro, y para medir la velocidad de lectura se toma en cuenta el número de palabras leídas correctamente durante un minuto.
Si el alumno leyó 50 palabras durante un minuto y en el transcurso se equivocó en 12 palabras (aumentó sílabas, las cambió, las suprimió, etc.) su velocidad lectora sería el resultado de las 50 palabras menos las 12 que leyó incorrectamente. El resultado sería 38 palabras por minuto, lo cual sería su velocidad lectora. Como se observa en esta medición se le da mayor importancia a ladecodificación que a la comprensión en sí misma, sin embargo, se sabe que los lectores fluidos (además de pronunciar bien, hacen las entonaciones y pausas adecuadas) tienen un mejor nivel de comprensión.
Leer lentamente no se debe a un cerebro lento. Son los ojos los que no son bastante rápidos.Si no les hemos enseñado ninguna técnica, barren (inconscientemente) el texto. Se pasean estancándose (fijaciones o detenciones), o saltando a lo largo de las líneas, saltando de una palabra a otra, y releyendo palabras o frases anteriores (regresiones). Cuando finalmente se inmoviliza (punto de fijación) en una palabra, el cerebro la decodifica y le atribuye un significado (comprensión] pronunciándolo mentalmente, es la subvocalización. Después los ojos continúan su barrido decodificando 200 palabras/minuto cuando es capaz de leer entre 400 y 700 palabras/minuto (solamente las regresiones hacen perder un 35% de la velocidad potencial del cerebro).
Para mejorar la velocidad lectora, una técnica consiste en aumentar el ritmo de los ojos hasta que estos recuperen el del cerebro. Ahora bien, para recorrer rápidamente una información, en un anuario por ejemplo, nada como de utilizar el dedo como apoyo de lectura. Eso impide los ojos perder tiempo paseándose por la periferia. Comenzar por seguir las líneas con el dedo o con una pluma imponiéndole una velocidad constante, no importa sacrificar, al principio, la comprensión del texto (dicen que con 15 minutos de esta gimnasia cada día durante un mes todos seremos capaces de leer de 400 a 600 palabras/minuto).
Para mejorar la velocidad lectora, una técnica consiste en aumentar el ritmo de los ojos hasta que estos recuperen el del cerebro. Ahora bien, para recorrer rápidamente una información, en un anuario por ejemplo, nada como de utilizar el dedo como apoyo de lectura. Eso impide los ojos perder tiempo paseándose por la periferia. Comenzar por seguir las líneas con el dedo o con una pluma imponiéndole una velocidad constante, no importa sacrificar, al principio, la comprensión del texto (dicen que con 15 minutos de esta gimnasia cada día durante un mes todos seremos capaces de leer de 400 a 600 palabras/minuto).
En contra de lo que se cree, leer más rápidamente es también el mejor medio para comprender mejor lo que se lee: mientras que el cerebro "espera" las palabras, deja venir otros pensamientos. Soñamos, en resumen. Resultado, al final de un apartado, no te acuerdas ya de lo que has leído. Leer más rápidamente, es leer mejor.
Velocidad lectora y comprensión. Aunque parece que si hay una relación positiva entre lectura rápida y comprensión del texto, no he encontrado nada que diga que a mayor velocidad lectora mejor comprensión.
Velocidad lectora y comprensión. Aunque parece que si hay una relación positiva entre lectura rápida y comprensión del texto, no he encontrado nada que diga que a mayor velocidad lectora mejor comprensión.
“Es muy importante tener presente que los niños que participan de un proceso sistemático de lectura, logran normalmente una fluidez lectora que les permite aprender y gozar los textos que leen. En los primeros años de escolaridad, el número de palabras leídas por minuto se asocia a la comprensión. Más adelante, ésta relación se va acentuando.
Así, en la mayoría de los casos una lectura más rápida hace más eficiente el proceso de lectura. La velocidad lectora está influida por la frecuencia con que se relata cuentos a los niños, por el número de lecturas personales, por el tiempo que se destina en clases a la lectura, en resumen, por la exposición a material escrito” .
Así, se recomienda tomar velocidad lectora como un indicador del trabajo lector realizado en clases y en la casa. Por tal motivo queremos invitarles a compartir y cooperar en esta nueva iniciativa. Para su conocimiento:
¿Qué es y cómo se evalúa la velocidad lectora?
La velocidad lectora es un indicador que señala cuántas palabras lee un niño en un minuto. La velocidad lectora es evaluada en forma individual, en un lugar tranquilo y silencioso. Al niño se le entrega un texto absolutamente desconocido para él, con un índice de legibilidad
Se le solicita que lea lo más rápido posible y sin equivocarse durante un minuto. El evaluador tiene en sus manos el mismo texto con el número de palabras correspondientes.
Mientras el niño lee, el evaluador marca en una hoja los errores cometidos. Son errores las palabras mal leídas, omitidas, inventadas, tartamudeadas, etc., y todo lo referente a ortografía puntual que no sea respetado.
Al cabo de un minuto se indica al niño que debe detenerse. Al número de palabras leídas se restan las faltas.
SOBRE LA LECTURA... ¿QUÉ PODEMOS HACER?

DECÁLOGO DEL BUEN LECTOR
